ANTÍLOPE » Forma de vida del esbelto bóvido con cuernos de espiral

A pesar de estar en el escalón más bajo de la cadena alimenticia, el antílope es uno de los animales herbívoros terrestres de mayor destreza a la hora de escapar de los depredadores.

Se trata de un miembro de la familia de los bóvidos, es decir, el mismo grupo parental que incluye búfalos, cabras y ovejas, pero además suele ser confundido con el ciervo debido a sus características en común, no obstante, este mamífero de patas delgadas, cuernos en forma de espiral y cuerpo esbelto, también posee rasgos muy particulares que ayudan a distinguirlo mejor.

Características y cualidades del ágil antílope

El antílope es un mamífero ungulado que tiene alrededor de un centenar de especies, las cuales guardan evidentes semejanzas a excepción de su tamaño y costumbres.

En este sentido, existen distintos tipos de esta clase de bóvidos cuya altura puede ser hasta de 2 metros de altura, en las razas más grandes, o de unos 30 centímetros en las más pequeñas.

Por otra parte, aunque el peso de los ejemplares más prominentes oscila entre los 600 y 700 kilogramos, constituyen el conjunto de herbívoros terrestres más ágiles a la hora de escapar de algún mamífero carnívoro.

Y es que sus esbeltas patas alargadas los dotan de potencia y destreza para evadir situaciones de riesgo, sea dando zancadas o corriendo con rapidez.

Asimismo, cuentan con pezuñas –característica propia de los ungulados-, cola corta, orejas erguidas y un pelaje que puede combinar colores como el anaranjado, marrón claro, oscuro y tonos blancos en la cara y la zona abdominal, sin embargo, estos matices varían según la especie.

Los cuernos del antílope: curiosas astas en forma de espiral

Si bien el antílope es uno de los animales terrestres que se parece más a los ciervos, se distingue por un rasgo peculiar: sus cuernos.

Estas formaciones de huesos que sobresalen de su cabeza, son huecas casi totalmente, pues las bases de dichas “astas” son extensiones del cráneo.

Del mismo modo, las curiosas prolongaciones óseas que lleva en la parte superior de su cabeza, tienen aspecto de espirales sobrepuestos hasta la punta.

Otro dato sobre los cuernos del antílope, es que hay especies en las cuales las hembras también cuentan con un par de ellos.

De hecho ambas astas son macizas y permanentes, todo lo contrario a las que tienen los ciervos, que acostumbran a mudarlas cada cierto tiempo.

Animales versátiles con más de un hábitat para vivir

Pese a que la población más alta de antílopes proviene de África, actualmente muchas otras se distribuyen en Europa, Asia y Norteamérica, donde incluso han sido introducidos con fines de caza.

Todo ello se debe a la capacidad que tienen estas criaturas para adaptarse a distintos tipos de hábitats, pues además de ser animales terrestres que comúnmente se movilizan en sabanas o desiertos, también pueden vivir tanto en ecosistemas rocosos, como en biomas semiacuáticos.

Generalmente estos esbeltos y ágiles bóvidos tienen costumbres migratorias, pero dicho comportamiento cambia drásticamente en las especies que ocupan zonas boscosas.

Los antílopes que se desenvuelven en estos últimos lugares, se inclinan hacia hábitos sedentarios, evitando así los largos viajes en busca de cobijo o alimentos.

Alimentación: abundante agua y materia vegetal

Si bien es cierto que los antílopes son herbívoros terrestres cuya alimentación depende de materia vegetal, también necesitan abundante agua para poder procesar su comida.

De hecho se mantienen en áreas abiertas pero cercanas a amplias fuentes acuáticas, a las que pueden acceder fácilmente después de ingerir los tallos, el pasto, hojas, frutas, forraje y plantas que constituyen su dieta.

Continuo período de reproducción

El antílope tiene la cualidad de copular el año entero, no obstante, atraviesa dos momentos en los que incrementa el ritmo del apareamiento.

Esto sucede primero en el transcurso de los meses de marzo, abril y mayo, pasando nuevamente en agosto, septiembre y octubre.

Durante dicha etapa el macho dominante se torna agresivo contra los otros miembros de su género, a quienes aleja para copular con el sexo opuesto.

Vale destacar que las hembras maduran sexualmente al cumplir un año y medio de vida, mientras que los machos lo hacen al doble de tiempo.

Los antílopes son criaturas vivíparas con un proceso de fecundación interna, acto que genera una gestación de aproximadamente 6 meses.

Esta fase concluye con el nacimiento de una sola cría capaz de caminar y correr unas horas después del alumbramiento.

Depredadores y amenazas frecuentes

Los principales depredadores del antílope son mamíferos carnívoros de gran tamaño, como por ejemplo leopardos, hienas, leones, chacales, entre otros.

Por otra parte, las amenazas frecuentes que enfrentan en la actualidad, son los cazadores furtivos y la deforestación que reduce los límites de su hábitat.

Son animales que hoy en día se encuentran en peligro de extinción, salvo una reducida cantidad de su población que está fuera de riesgo.