LOBO » El audaz carnívoro terrestre que se organiza en manada

Conocido científicamente como “Canis lupus”, el lobo representa uno de los más interesantes e imponentes animales mamíferos terrestres que integra el orden de los carnívoros, no solo por sus características morfológicas que le hacen lucir una figura esbelta con su pelaje abundante, enormes patas alargadas, orejas firmes y puntiagudas e intimidantes ojos amarillos, sino por su conducta gregaria y perfecta organización para protegerse en manada, cazando a sus presas de una manera tan sincronizada dentro de su hábitat natural, que se distingue bastante de otras especies.

Características del lobo

A pesar de que el lobo tiene alrededor de unas treinta especies, el más grande de este tipo de animales terrestres puede sobrepasar de 1 metro de largo y llegar a un máximo de 2 metros, pesando, además, alrededor de 80 kilos en el caso del macho y unos 55 kilos en el de la hembra.

Esto significa que es mucho más voluminoso que los perros comunes, y aunado a ello, también destaca porque sus sentidos están mucho más desarrollados.

Un lobo es capaz de escuchar u olfatear otras criaturas a más de 100 metros de distancia, pudiendo así, evitar peligros o localizar presas prometedoras.

Asimismo, está equipado con patas largas que le permiten correr a más de 60 kilómetros por hora cuando se dispone a cazar.

De hecho, al crecer cuenta con 42 dientes para matar, herramientas estructuradas con un diseño que les brinda la posibilidad de desgarrar carne con facilidad.

Por otra parte, su pelaje está constituido por dos capas impermeables que lo aíslan del frío, y los colores del mismo varían desde el gris, blanco, negro, marrón y tonos rojizos hasta matices amarillos.

Ciertamente hay varios ejemplares con combinaciones de dichos pigmentos, mientras algunos son completamente de un solo color. Todo depende de la especie y el hábitat.

Organización de la manada

Aunque comúnmente se suele resaltar la imagen del “lobo solitario”, realmente se debe a que esto es algo excepcional, pues lo común es que dicho animal carnívoro terrestre se organice en manada, la cual es protegida a través de métodos de comunicación como el aullido y las marcas territoriales.

El Canis lupus se agrupa en familias que van desde ocho a veinte miembros, estructurados jerárquicamente y respetando siempre las decisiones del “macho alfa”.

Este último es el encargado de guiar a la jauría por su territorio y dirigir las cacerías, pero también suele ser uno de los que más se reproduce, lo cual sucede generalmente con una hembra que lo acompaña hasta que alguno de los dos muera, es decir, son estrictamente monógamos.

Igualmente, la compañera del líder cumple un rol importante, haciéndose responsable de separar los conflictos entre cada miembro y racionar la comida cuando es necesario.

El resto de la manada se divide en los cazadores, cuidadores y los miembros jóvenes, a quienes se les proporciona especial protección y orientación.

Hábitat del lobo

El hábitat del lobo abarca muchas zonas frías y boscosas, por lo que se pueden hallar en países como Rumania, Alemania, Rusia, Canadá y Polonia.

Dependiendo de la especie también se pueden encontrar en América, Asia o África. Sin embargo, lo normal es que ocupen bosques de tundra o templados.

Este carnívoro terrestre prefiere establecer su guarida en sitios como cuevas, o buscar algunos espacios con árboles huecos que les proporcionen techo y resguardo.

Del mismo modo, buscan lugares de vasta vegetación cuando no consiguen hábitats como las mencionadas anteriormente. Allí, en el suelo, realizan hoyos para acomodarse mejor.

Alimentación: una dieta de carne, sangre y esfuerzo

Los lobos basan su alimentación en una dieta de carne, cazando en manadas y valiéndose de su buena organización para tener éxito.

En otras palabras, son carnívoros terrestres muy inteligentes, y comen animales grandes cuando llega el invierno, acechándolos en grupo, pero en épocas más cálidas pueden cazar presas pequeñas por su propia cuenta.

Entre su dieta están criaturas como los alces, el ganado, venados, corzos, pero también ingieren peces, liebres, lagartos, aves e incluso algunos tipos de serpientes.

Un dato curioso sobre su alimentación, es que los lobos son capaces de comer diez kilogramos de carne en una sola oportunidad y enterrar lo restante para después.

Estos animales cazadores regurgitan algo de lo que consumen para dárselo a los cachorros y a la parte de la jauría responsable de cuidarlos.

Reproducción de los organizados cazadores con narices frías

La reproducción de los lobos es vivípara, puesto que sus períodos de gestación son largos y al finalizar, paren crías vivas y totalmente formadas.

Su embarazo dura alrededor de dos meses, y la época de apareamiento se da una sola vez al año. Los cachorros nacen en tiempos de primavera y se mantienen bajo la protección de la manada hasta los dos o tres años cuando alcanzan la madurez sexual.

Cada camada puede llegar a ser de unos 11 cachorros como máximo, y la hembra los tiene en hoyos que cava semanas previas al alumbramiento.

Lobos: carnívoros sin depredadores en contra

Los lobos están en la zona más alta de la cadena alimenticia y carecen de depredadores, pero el hombre ha reducido notablemente su población.

Y es que las manadas cazan el ganado que crían las personas porque sencillamente son presas fáciles, y en consecuencia, éstas los atacan con armas de fuego.